En un entorno donde la digitalización define procesos, decisiones y relaciones sociales, el derecho a la protección de datos personales es un derecho fundamental que articula dignidad, autonomía y justicia.
La protección es un pilar estructurante de la confianza digital y de la legitimidad del Estado y de los actores privados que tratan información personal.
Su vigencia efectiva exige:
• Principio de legalidad y bases legítimas de tratamiento, con especial atención al consentimiento informado cuando sea aplicable.
• Responsabilidad proactiva (accountability) de los responsables y encargados.
• Evaluaciones de impacto que prevengan riesgos a derechos y libertades.
• Herramientas tecnológicas y organizativas que aseguren privacidad desde el diseño (privacy by design) y por defecto (privacy by default).
• Garantías procesales frente a vulneraciones, incluyendo recursos eficaces.
La protección de datos se integra al núcleo del Estado de Derecho digital, donde cada tratamiento debe poder justificarse jurídicamente y cada persona tiene derecho a entender, controlar y reclamar sobre el uso de sus datos.
Hoy más que nunca, abogamos por una cultura de protección de datos informada, crítica y responsable, desde todos los ámbit

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