La Guía de Controles para el uso
de Inteligencia Artificial en el Sector Público Nacional
(IF-2026-53068261-APN-GPNYPT#SIGEN), publicada por la Sindicatura General de la
Nación (SIGEN) se aplica a todo el Sector Público Nacional en los términos de
la Ley 24156.00 Se trata de una guía técnica de auditoría interna que establece
objetivos de control y riesgos a mitigar. Tiene gran relevancia práctica pues será
el parámetro que utilicen SIGEN, las Unidades de Auditoría Interna (UAI) y la
AGN al auditar cualquier organismo del Sector Público Nacional que use IA.
En cuanto a su estructura,
podemos distinguir dos escenarios, con controles distintos para cada uno.
Escenario 1 — Uso individual de
IA generativa (ChatGPT, Copilot, Gemini, etc. como apoyo al agente público, sin
integración institucional). Los controles se centran en tres ejes: que haya una
política institucional aprobada para el uso de esas herramientas, que el uso
quede documentado en los procedimientos, y que se instrumenten cuidados
específicos sobre los datos que se ingresan a esas plataformas.
Escenario 2 — Sistemas IA
institucionales (IA incorporada a procesos, aplicaciones o decisiones
organizacionales, con entrenamiento de datos). Desarrolla catorce objetivos de
control que cubren todo el ciclo de vida: planificación, responsables,
desarrollo, seguridad, datos de entrenamiento, pruebas, puesta en producción,
trazabilidad, operaciones y tratamiento de incidentes. Además, la Guía no solo
se enfoca en errores comunes, sino en riesgos técnicos avanzados como el “envenenamiento
de datos” (poisoning) y los ataques de '”Adversarial Machine Learning”,
factores críticos para asegurar que los algoritmos de detección de fraude no
sean manipulados externamente
Los ejes conceptuales que
atraviesan toda la Guía son tres, a saber:
1. La responsabilidad no se
delega en la IA, sólo se traslada la ejecución, no la responsabilidad. Los
funcionarios siguen siendo responsables de las decisiones, aunque estén
asistidas o generadas por IA. Esto tiene implicancias directas en materia de
responsabilidad administrativa y eventual responsabilidad civil del Estado.
2. Transparencia y explicabilidad
como requisitos operativos. Los resultados deben poder ser comprendidos por
quienes los utilizan, y también explicados a los afectados o a terceros. Si el
acto administrativo fue asistido por IA y no se puede explicar el razonamiento,
la motivación es cuando menos cuestionable. La Guía operativiza este principio
en su Objetivo de Control 2.9, exigiendo explícitamente que los resultados sean
comprensibles para que los operadores puedan 'explicar a las personas afectadas
o a terceros' las decisiones tomadas
En consecuencia, la explicabilidad
se transforma en una salvaguarda del derecho de defensa.
3. Protección de datos personales
como condición de validez. La Ley N° 25.326 (Protección de Datos Personales) es
el marco obligatorio en el uso de herramientas IA, tanto en el escenario
individual como en el de sistemas institucionales.
Los organismos de recaudación
nacional y provinciales utilizan o están evaluando usar herramientas de IA para
fiscalización, detección de inconsistencias, cruce de datos y análisis de
riesgo. La Guía SIGEN define el marco de control interno bajo el cual esos
sistemas deberían auditarse.
Desde la perspectiva del
contribuyente importa conocer cuál es el método con el que se ha realizado una selección
para fiscalización o una retención aduanera fue generada o asistida por IA.
Ello atento a que el contribuyente tiene derecho a que eso sea transparente y
explicable. Es además una condición de validez del acto administrativo.
Por otra parte, el sesgo es un
riesgo para mitigar en el diseño de los datos de entrenamiento. Un sistema de
scoring tributario entrenado con datos no representativos puede generar
selecciones discriminatorias. Esto abre líneas de impugnación que debieran ser
tenidas en cuenta.
La exigencia de trazabilidad es
tanto un requisito técnico como una condición que hace posible el control
jurisdiccional posterior. Sin trazabilidad, no hay posibilidad real de impugnar
lo que el sistema decidió.
En cuanto a los servicios
tercerizados, la Guía requiere que los contratos con proveedores de nube o
servicios de IA contemplen medidas de seguridad, auditabilidad y control. Esto
es relevante cuando el organismo usa plataformas externas para procesar datos
de contribuyentes pues los términos y condiciones del proveedor deben ser
compatibles con el marco jurídico argentino, incluyendo la Ley 25.326.
En conclusión, la Guía se basa en
sólidos estándares internacionales (OCDE, UNESCO, NIST, COSO 2026, entre
otros). Sin embargo, presenta una limitación importante para el contexto
tributario y aduanero. Ello por cuanto no aborda específicamente el uso de IA
en funciones de fiscalización ni en decisiones que afectan directamente
derechos de los administrados. Aunque la Guía nace desde la óptica del control
interno organizacional, sus estándares de trazabilidad de decisiones
automatizadas (Objetivo 2.10) y supervisión humana efectiva proporcionan el
andamiaje técnico necesario para dar cumplimiento a las garantías del debido
proceso administrativo en el ámbito tributario y aduanero


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